

Con motivo de la presentación del libro, el periódico La Provincia publica un reportaje sobre la historia de la familia que dio origen al Turismo en Gran Canaria
"De la unión de dos linajes, los Castillo y los Amoreto, familias de origen noble, los primeros con tierras en el norte de la Isla, y los segundos en todo el sur, nace el condado de la Vega Grande. Explicar cómo fue el desarrollo de la agricultura y la ganadería; la cultura, a través de los mecenazgos, y el comienzo del turismo obliga a hablar de los miembros de esta estirpe, que han formado parte de la vida de los grancanarios a lo largo de varios siglos". así comienza el reportaje que publicó esta semana La Provincia en su edición digital y que pudo disfrutarse en su edición impresa del pasado viernes 26 de septiembre de 2014, con motivo de la presentación del libro 'El Condado de la Vega Grande de Guadalupe', escrito por los catedráticos de Historia de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Manuel Lobo y Fernando Bruquetas.
"Conocer la historia de la familia del Conde de la Vega Grande es entrar de lleno en la historia de la isla de Gran Canaria". Con estas palabras resumió Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna, noveno conde la Vega Grande, el trabajo de investigación que han realizado estos reconocidos historiadores. Alejandro del Castillo explicó que sus parientes fueron pioneros en el cultivo de la caña de azúcar, de cereales, de viñedos, de cochinilla, de tomates, de plátanos, también en la ganadería, y además, impulsaron la actividad turística en el sur de Gran Canaria, hoy el motor económico de la Isla.
En el acto de presentación de este libro, que tuvo lugar el pasado jueves 25 de septiembre en el salón dorado del Gabinete Literario, el conde de la Vega Grande contó que fue a su hijo Fernando del Castillo, su sucesor, a quien se le ocurrió la idea de recopilar la historia de la familia, tarea en la que se han empeñado a fondo los investigadores Manuel Lobo y Fernando Bruquetas. Ambos autores consultaron durante un año los documentos originales que procedían de las distintas familias que entroncaron con la casa de la Vega Grande y que conserva en perfecto estado Alejandro del Castillo.
Dice el reportaje de La Provincia: "Entrar en la vida de esta saga permite al lector no solo conocer el árbol genealógico de una de las familias históricamente más importantes de Canarias, sino también adentrarse en la historia, la economía, la sociedad y la cultura de Gran Canaria desde el siglo XVI hasta el siglo XXI. De hecho, uno de los autores, Manuel Lobo, señalaba en el acto de presentación de la obra, que todos los renglones de la historia de Gran Canaria tienen que ver con algún pasaje de la vida de los miembros de la familia condal. El catedrático aclaró que fue Agustín del Castillo, cuarto conde, y no los ingleses, como se creía, quien introdujo el tomate; y destacó también la familia Castillo fue una de las primeras que reconvirtió las tierras de cañas de Telde en viñedos, que en el siglo XVII predomine en esta localidad la producción vinícola seguida de Guía y Gáldar así como la costa de Lairaga y la Vega. Pero igual de importante fue entonces el impulso que dio esta familia a la construcción de salinas, dado que la sal era un producto de primera necesidad para conservar los alimentos. Tanto Lobo como Bruquetas llegan al convencimiento en este trabajo de investigación de que la primera salina la hizo en Aldea Blanca el vecino de Telde Francisco Pérez Calvillo, en 1537, que pronto pasan a manos de Alonso Olivares del Castillo Además, fue Alejandro del Castillo del Castillo, octavo conde, el que decide crear la sociedad Maspalomas Costa Canaria, que marca los inicios del turismo en la isla de Gran Canaria".